Esto se mueve

La historia de las recomendaciones nutricionales es digna de estudio, y bien daría para una o varias tesis al respecto, o un buen libro. En las últimas décadas nos hemos guiado en la mayor parte del mundo occidental, por distintas versiones de las recomendaciones emitidas originalmente en EEUU a finales de los años setenta del siglo pasado, y la consabida pirámide de la alimentación, cuya primera versión se publicó en 1992.

Pero en los últimos años, no han sido pocas las voces (aquí el hangout DSP sobre la pirámide) que se han alzado, denunciando que esas pirámides  eran más dignas de ser habitada por momias, que de constituir el mejor consejo nutricional para la población, basándose en la última evidencia científica. Todo ello, sin tener en cuenta el bajo valor pedagógico de la pirámide como tal (cuantas veces hemos leído eso de que la gente no come pirámides) que la USDA ha corregido por ejemplo en su última aproximación, con el plato saludable.

Salieron las recomendaciones de 2005, 2010… misma historia, incluso con ácidas críticas. Pero 2015 está viendo cambios. Algo se empieza a mover, y los organismos encargados de emitir estas pautas generales, parece que están por fin reuniendo el valor para romper con dogmas que ya hace tiempo estaban cuestionados.

Así, el pasado año 2014 se publicó la segunda edición de las Recomendaciones Nutricionales para la Población Brasileña. De este extenso documento de 143 páginas, da buena cuenta Jamie Scott (@_Jamie_Scott) señalando algunos de los aspectos fundamentales de estas recomendaciones. Los brasileños se centran en un enfoque basado en la calidad de los alimentos, más que fijar la atención en macronutrientes. Entre otros, dan las siguientes recomendaciones para la elección de alimentos:

  • Haz que los alimentos mínimamente procesados sean la base de tu dieta
  • Utiliza aceites, grasas, sal y azúcar en pequeñas cantidades para cocinar y aliñar
  • Limita el uso de alimentos procesados, consumiéndolos en pequeñas cantidades, como ingredientes en preparaciones culinarias, o como parte de comidas basadas en alimentos mínimamente procesados
  • Evita los alimentos ultraprocesados

Un mensaje con el cual estoy muy de acuerdo, y que creo que es de los más sencillos y efectivos que se pueden dar (siempre que se deje bien claro que es procesado / ultraprocesado).

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Uno de los epígrafes incluidos en el apartado de “selección de alimentos”.

En esto también se extienden las recomendaciones brasileiras, indicando que los alimentos procesados son desaconsejables, por no ser balanceados nutricionalmente, ser hipercalóricos, y ser muy palatables, dado su contenido en grasas, sal y azúcares. Incluso llegan a afirmar lo siguiente:

¿Veran nuestros nietos que esto se incluya en las recomendaciones nutricionales de España?
¿Veran nuestros nietos que esto se incluya en las recomendaciones nutricionales de España?

En resumen, estas recomendaciones destilan un mensaje dirigido a promover el consumo de alimentos frescos, frente a los procesados que inundan las estanterías de los supermercados, y nos bombardean con publicidad.

Pero no solo Brasil ha dado un paso al frente, sino que recientemente también Australia ha dado un vuelco a su pirámide de la alimentación, haciendo lo que muchos profesionales de la nutrición llevan un tiempo solicitando: Que la base de la pirámide pasen a ser las verduras y frutas,  en lugar de los alimentos basados en almidón como cereales y derivados. Además, dan algunas pinceladas interesantes, como que los alimentos de origen vegetal deben constituir al menos un 70% de la dieta, o que de los cereales, se elijan principalmente los integrales, mencionando literalmente “…arroz integral, avena y quinoa…” y “…las variedades integrales de pan, pasta, etc…”. Es decir, anteponen otros cereales al omnipresente y ahora polémico trigo, un mensaje novedoso. También inciden muy acertadamente en reducir el consumo de sal y de azúcar añadida, señalando que los azúcares contenidos en las frutas y verduras, no son perjudiciales, por mucho que se empeñen algunos.

La pirámide australiana, también pone cabeza abajo los cereales frente a frutas y verduras.
La pirámide australiana, también pone cabeza abajo los cereales frente a frutas y verduras.

Y ya llegamos a la madre de todos los desmadres, el informe de 571 páginas emitido por el Comité Asesor de Recomendaciones Nutricionales de EEUU (abreviadamente DGAC) y que ha recibido en su periodo de alegaciones (por el contrario de lo que sucede aquí, se abre un periodo de consulta pública) más de 29.000 sugerencias de mejora, como detalla Marion Nestlé.  La Academia Americana de Nutrición y Dietética ha publicado las sugerencias que ha hecho llegar al DGAC, en relación a aspectos como el consumo de carne roja y procesadas; las incertidumbres en la obtención de conclusiones en base a la evaluación de la literatura científica; el consumo de sal (del que hablan de una distribución en forma de “J” o “U”); la conveniencia de, al igual que se ha eliminado la recomendación de limitar el colesterol dietético, se reevalúe las recomendaciones al respecto de las grasas saturadas; o el apoyo a la recomendación de limitar el consumo de azúcares añadidos.

Este proceso llevará, si se cumplen los plazos, a la emisión de las recomendaciones nutricionales 2015 de EEUU, y a la revisión del Plato Saludable, que en el año 2010 sustituyó a la arcaica pirámide de la alimentación.  Veremos en qué queda, y si Estados Unidos sigue anclado en lo de siempre, o más bien hace bueno aquello de “Huye de las tentaciones despacio, para que puedan alcanzarte” y hace cambios sustanciales, como lo ha hizo ya Salud Pública de Harvard en su día (con la ayuda de Juan Revenga recientemente en la mejora de su traducción).

Y mientras tanto, en un pequeño país del sur de Europa…

La nueva propuesta de piramide de la SENC
La piramide de la SENC (2004) … ¿Veremos cambios sustanciales en la nueva versión que se supone está a punto de caer?

Es comprensible que los organismos encargados de la salud pública, sean muy cautos a la hora de cambiar las reocmendaciones nutricionales, en este caso. Afortunadamente, el clamor está siendo escuchado, y se están introduciendo cambios, en algunos casos sustanciales, como el de Brasil, y en otros, como en el de España, insignificantes. El movimiento se demuestra andando…

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